Este proyecto lo realicé de junto a Marta Gonzalez Sacristán (Ma.go.sa) para el centro penitenciario de El salto del Negro, en Gran Canaria. Teníamos que pintar la sala de comunicaciones, donde los internos se encuentran con sus familias. Son espacios súper delicados y con un montón de cargas y situaciones diferentes, así que buscamos proyectar solo cosas positivas generando un lugar más agradable, basado en el cariño y el cuidado.
«Los hijos del Sol» cantan un clásico de la cumbia que se titutla Cariñito. Una canción que ha traspasado varias generaciones, y a día de hoy se sigue bailando y escuchando, incluso en las fiestas de los pueblos. Evoca un momento festivo, un momento de juntarse con amigos y familiares.
Para este mural, escogimos la palabra cariñito (en referencia a esta cumbia), y colocamos cada una de sus letras en un cubículo diferente. Simplificándolas construimos el fondo en formas de colores planos, que más tarde se convirtieron en las viñetas de un cómic, en el que se narran historias de afecto, abrazos y su búsqueda.
La intención fue transformar la sala en un lugar más alegre, donde el ambiente haga abstraerse del lugar en el que estás, facilitando las relaciones interpersonales; diferenciando esta sala del resto de espacios de la prisión.













