La danza del nuevo Sol

Esta intervención aparece como una reflexión sobre el sentimiento de barrio, y cómo hacer que funcione.

Está enmarcada dentro del proyecto #CREAalcobendas organizado por el equipo de @madridstreetartproject en el barrio de Alcobendas, en el que diferentes artistas entraban en contacto con comerciantes de la zona, con la intención de realizar una intervención en sus escaparates.

A mí, me pusieron en contacto con Cristina, la propietaria de @zapateriaselvalle_ y tras varias conversaciones sobre como vivía ella El Barrio y el negocio fuimos sacando adelante las ideas que queríamos volcar en forma de un pequeño texto, que luego tuve libertad para ilustrar adaptándolo al espacio de la cristalera. El texto fue el siguiente:

LA DANZA DE UN NUEVO SOL
Una reflexión sobre el sentimiento de barrio, y cómo hacer que funcione.

Dándole vueltas a la idea de barrio acabo viendo un círculo, una cadena de engranajes, una madeja de relaciones que hace que funcione, que se propague, que genera energía, como el Sol. Es como una familia en la que a través de un trato humano se autoprotege, se cuida y se sostiene. Un sentimiento de grupo, como en “La danza” de Matisse. Este baile como la coreografía de la cercanía, del intercambio de conocimientos y bienes, del consumo local, cuidado, con cariño, consejos y aprendizajes.

Círculo = Barrio = Sol (distinto de) Pirámide

Cada persona que forma parte de este núcleo de calor, se relaciona dentro de él, y lo alimenta; pero también es rico que emita luz, que sea capaz de absorber nuevas informaciones, que se relacione con el exterior. En este dibujo, las líneas con flechas intentan simular un pequeño esquema de cómo sería, y aparece la imagen de un Sol, que podría conectar con sus rayos con una cantidad indecible de otros soles. Pienso es esas flechas como la comunicación y el trato cercano, que puede ser en un espacio físico (dentro del mismo Sol, en mitad del baile) o bien viajando por una nada o espacio al que me gustó imaginarme como internet.

Busqué la palabra compra en código binario, y por supuesto no la entendía, pero mi ordenador me dijo que era así y le creo. Una compra sin conocimiento, sin saber qué pone, sin saber qué es. Está bien para ciertas ocasiones, pero en mi día a día yo prefiero la cercanía del círculo.
Circulo como se supone que debería ser el funcionamiento nuestro consumo, buscando calidad, durabilidad, reutilizar… cosas mucho más palpables en estos lugares cercanos que hacen barrio, que en otros despersonalizados, donde todo se convierte en números (¿ceros y unos?), y es un poco más difícil de entender a no ser que nos lo traduzcan.

Hacer barrio como hacer casa, como sentirse en casa. Nutrirse desde dentro, en movimientos circulares.

 
Muchas gracias por todo.