Mi madre va en bici


Mi madre se cambió de casa y llegó a otra chiquitita, pero en la que quería tener un cuadro grande, que le llenase el salón.
Desde aquella casa podía ir al trabajo en bici, y lo hacía, a pesar de no haber ido en bici en mucho tiempo. Se esforzó, volvió a aprender a conducirla y perdió el miedo de ello. Un día de vuelta del trabajo, se calló de la bici y se preparó una buena avería golpeándose con la cabeza en el suelo. Yo la vi en el hospital ya con la cara bastánte mejor, pero fué un buen susto.
Aún así, me encanta poder pensar en ella y ver ese afán de superación, esas ganas de avanzar siempre. Es una inspiración muy grande para pensar desde entro de un recuadro rojo a la izquierda.
Siempre me dijo que tenía que terminarlo, porque no le había introducido el negro en la composición; pero creo que para mí también supuso un renacimiento en escala pequeña, para avanzar en otras direcciones que ya veré a donde me llevan.

Acrílico sobre lienzo.
220 x 200 cm